Tuesday, March 20, 2018

yo he tenido un éxito muy raro, el de sanar escribiendo, el de recuperar la palabra sin importar demasiado si se escribe bien o mal. El éxito de revivir con unos pocos lectores la melodía escrita que hace del dolor una posibilidad mas de descubrimiento, de vencer el temor al ridículo y superar la dificultad de la enfermedad. Gracias a la palabra estoy hablando mi escritura, sonando en mi emocionar, comunicándome, he vencido mis bloqueos, me he vuelto a levantar de todos los hospitales, de la delicada trama de la melancolía.

Friday, March 09, 2018

Yo soy tantas veces una mujer cuando me siento curar, siendo Elena, siendo todas las psiquiatras que me atendieron y que me atienden, soy en el amor que les tengo, en todo lo que me transmiten y en todo los que presiento, en esta manera de dibujarme me libero y me completo, soy para desplegarme y sentirme en el ser, mas compartido, mas teniendo en cuenta la identidad según mi emocionar en el mundo, en la ciudad, escribiendo desde otros, corrigiéndome en el llanto de la primavera donde renace en mi estatura todas las ganas de vivir, todo el sentimiento de gestarse y parirse con la ayuda de mucha gente querida, de mis hermanos, de todas las novias que deje, de todos los amores de esta y otras tierras, en la fantasia y el ensueño de mi mayor gratitud.

Friday, March 02, 2018

En el entramado de la palabra me encuentro a mi mismo, gozando de las superficies del amor, de las pequeñas conquistas, de los brotes y nacimientos mas profundos, con un devenir sincero he dejado atrás la apatía, el mundo se borronea con su gente, con su deriva incesante, en todos los espejos que somos de un arte colectivo, donde nos desarmamos para armarnos en el juego imposible de la ultima curación humana, la que va detrás de tus pasos, de tus rincones haciendo la magia de la infancia reencontrada tras el dolor de los desamparos, de todos los abandonos, en las series de camas, en los piyamas sucios, en el grito silenciado de los hospicios de la locura, donde la ternura olvidada en el frasco vacio, los eternos laberintos, como pasillos infranqueables, en los dormitorios del dolor, en las camas del fracaso, en los ventanales de la melancolía, cuanta sequedad, cuanta obra amputada en el cuerpo lleno de heridas, las mismas gestaciones, los mismos cambios profundos, la pobreza de recursos, el sentirse idiota en el medio de la primavera y también la resurrección, el renacer desde las tumbas, la matriz femenina que puja hacia el cielo, desde los acantilados en la morada profunda de una nueva alegría.

Monday, February 26, 2018

En que atrasos, en cuantos impedimentos, cuantos obstáculos tuve que afrontar para aprender a ser, para leer y escribir en este país de difícil lectura, para entenderme, para llevar siempre la semilla de la enfermedad bipolar en mis desaciertos, en mis bloqueos, en todas las dificultades que tuve para hablar, para comprender, tanto de niño como de adolescente la realidad se me hacia sinuosa, abismal hasta llegar a los primeros episodios, las primeras manias que me llevaban a incendiarlo todo, a emocionar un mundo que me llevaba de las narices, un mundo donde la gente se revolucionaba a si misma , donde mi mama resucitaba , donde mi padre dejaba manchas en las paredes, encuentros como manchas, triunfos como manchas de lo que no puedo olvidar de mis propias emergencias, de mi grito en el desierto, de todos mis viajes en el cuerpo, mi cuerpo viajado, que me honraba sentir, en todas las visitas, en todas las caídas de la enfermedad Bipolar algo se aprende para ascender mas alto, algo que se puede mostrar como los signos de una escritura que se derrama en la sangre hacia el sol de un nuevo renacer.

Wednesday, February 21, 2018

Escribir es la danza perfecta, el envión que te hace falta para darte todo el alimento necesario, de la escritura de todos los demonios al salto bipolar donde hay un gigante y un enano, todo hecho de palabras para amotinarse en los barcos de la alegría, para gozar de los Buenos aires, en los cielos profundos, que duermen detrás de la ironia del viento y de los platos vacios y del hambre, hermano. El hambre de los hermanos en la bestia del puente de la locura, los mal llevados, los mal entendidos del desprecio, de la alienación, por todos los cantos posibles al dolor de tu mirada, a la madre universal, amasando el pan en un grito, en un tejido lleno de llanto, la nadadora de mares eternos, la sufrida madre de los tiempos, en alpargatas, llena de bolsas y de pobreza y de lucha, en el entusiasmo de la sangre, de las manos cuarteadas como profundas raíces en la tierra, se hunde y amaga al sol, a la lluvia, su honor, su dignidad, siempre luchando por un amanecer, por un nacimiento, por una nueva redención.

Friday, February 16, 2018

Buenos aires en mi pulmón, en mis piernas, en todas mis noches emplumadas. Mi ciudad como una enredadera, siempre queriendo en los corazones la tristeza, la melancolía, pero también en un surgir desde el sol, desde sus cielos, los parques como manos, las avenidas, el movimiento incesante de un pueblo como una entelequia, como la razón de ser de todas sus aspiraciones, de sus dichas, habidas en las palabras sueltas de sus ventanales, de sus contrastes, de sus matices. Formas que se abren como amapolas, como la visión desde el colectivo, la ciudad que se va pariendo a si misma en su sala gigantesca; la ciudad que sangra y se abre de piernas para dejarlo todo como si fuera un niño o un pan. Todo lo que me dice la ciudad de su gente, de los secretos dolores de cada uno, de la maravillosa esperanza, todo lo que nombra en su nombre, en su mirada, por la razón de un beso o de una cuchillada, Buenos aires, en los cementerios, en la sonrisa de mi madre, que todavía anda por ahí, en noches de vela, en mis manos mientras escribo, en todas mis intenciones, en la potencia de mis delirios en sus delirios, magnifico corazón de la luz, de la siembra poderosa, del árbol que nos abraza con la mordedura de una rama.

Thursday, February 15, 2018

Mi ciudad sangra, mas alla de un tango, se pierden los países en otras avenidas, como si fueran brazos, siento que voy como un cartero a ninguna parte, que soy del destierro la parte sucia y dolorosa de la esperanza, la que renace entre orquestas a veces, la que mira y se pierde en la mirada, la que habla como un eco su propia desolación cuando atraviesa la ausencia, la melancolía de ser como el desierto, de no poder estar en otras voces, sin amigos que es como llorar el desamor de tus ventanales, de tus refugios, la soledad que canto la deje ahí, para que se vaya arrugando en un servicio de limpieza que me va dejando lleno de nudos.

Wednesday, February 14, 2018

Para perderse en los caminos, en las ciudades, en los pueblos, en todas las fronteras, los idiomas en mi cabeza planetaria, donde a veces trato de encontrarme o de perderme en el misterio de los paisajes, de mis madrugadas, de toda mi música, en un mundo donde los otros se reencuentran con sus exilios y los mios, desde un país que a veces deje de amar, un país de cuarteles, de uniformes, de desapariciones, todo eso tendría que ir contando en otros países que me esperan para ser, para hablar con otras palabras mezcladas, también para ignorarme y disfrazarme, para sangrar en el invierno, cuando me esperaste y no supe ser, en una estación de tren, mientras leia y me perdia en todas las novelas como un quijote, como un desamparado por la orfandad de ciertas alambradas y prisiones donde estuve, para ser país marcado, de las postergaciones, de las esperanzas truncas, de todas las malformaciones, las amputaciones, los sueños privados y colectivos, las malas compañías en el aterrador precipicio del ombligo, donde nacen todas mis amistades, con mis palabras, dentro de todos mis idiomas y mis países para un puente del dolor.
Mis silencios son enredaderas profundas que se hacen palabra, como quien en la escena del dolor renace en el acontecimiento, en la proliferación de su contar. Los números de mi dolor son los muros inyectados en mi conciencia por el aparato psiquiátrico, me dejo llevar al silencio por toda esa industria de los hospitales desde donde renazco y me desintegro. La razón de ser de mi psiquiatria es poder sumar mi sentir a mis palabras, a todos mis duelos, a la posibilidad de mis revanchas, de mi alimento como conocimiento o luz para desplegarse en la mas alta psiquiatría del saber, de la conciencia liberada de tantos encierros, de la posibilidad del vuelo liberador, de la constancia, del esfuerzo como desarrollo de una palabra que se desata, que se desnuda, que se equilibra. Siento la esperanza de mis olas, de mis amaneceres, hasta de mis propios pasillos donde sigo buscando la realidad en tus ojos, en tu manera de atenderme en la larga lista de los enfermos musicales que caen de esperanza con el corazón puesto en las baldosas por los desaparecidos, en las calles donde fue muerte, yo voy como rebotandome de tanto artificio, de tanto sudor, de tanta temperatura.

Sunday, January 21, 2018

Aprendi a escribir, arrastrándome. Nunca me detuve en la intención de escribir mi cuerpo, de llenarme de palabras como emergencias, como necesidades que venían del dolor, de los muros, de la melancolía. Aprendi a escribir haciendo manchas, haciendo basura con mis intestinos, dando cornadas y lastimando para parir un nombre, para echar la suerte por esos caminos de la aventura, a pesar de toda la oscuridad que llevaba adentro, de todos los encierros, a pesar de todo el sistema psiquiátrico, yo me levante, me vi nacer, a veces acorralado por la soledad, sin tener con quien hablar, yo desperté, a un sol, a una música que lo abarca todo en sus dominios, en sus profundidades, no me dejo vencer cuando me veo en otros rostros, cuando me escribo en otras vidas, de la medicina que contemplo, de los grandes panoramas de la memoria, en ese despertar como un estallido, como una balanza yo escribo y mientras escriba estare vivo de renacer de mis partes de niño, de la soldadura de todos mis amaneceres.

Friday, January 19, 2018

Escribirse como quien le da un sentido inesperado a su camino, a su danza. Con las manos puestas en los sueños, en el cuerpo desnudo, en los barrios del nacer, no solo a la palabra, sino al movimiento, a la luz del acontecimiento que me acompaña, como la nocion de la mujer, de la mirada debajo de los parpados como cielos, como murmullos, todo lo que envejece del árbol hueco y renace en sus ramas, en su desplegarse desde las raíces al paisaje de todas las cosas que miran y escuchan la profunda melodía del propio espíritu en las calles, en los parques, donde todo parece jugar mas alla del desierto, al verdadero encuentro con la voz de la vida.
La razón bipolar es ver paisajes en el interior, belleza en las ciudades, en los colectivos, renacer al mundo de los nacimientos, en eternas pariciones de lo que no se domestica, de los que augura el mundo rosado del dolor, por las grandes avenidas sociales, de todos los gobiernos, delirar de tanto fulgor, de tanto brillo ,de tanta grandeza, pero en la simiente del dolor nuestro espejo, nuestra vida preparándose para reiniciarse, para comenzar la siembra del pensamiento mas luminoso.

Thursday, January 18, 2018

Y si te supiera en el recorrido que haces todos los días cerca del sol enamorado, cerca de la posibilidad de nacer, de vencer el peso del sufrimiento, cuando la victoria se acerca de tanto ser en tu piel, de tanto estar presente en tu mirada, en tu voz, como siempre puedo recordar el tiempo de volver a nacer, el tiempo de recrear el mismo paseo de tu risa, como recuerdo el tiempo de volar, de soñarte, de verte a través de las lagrimas, eso que no podía ver, eso que no se declaraba, la parte rota de la historia, si fuera el llanto, si fuera el tiempo de volver a ser, abriéndote paso entre las tumbas, la victoria sobre el dolor adolescente de la ternura, de la timidez, de las pocas palabras en que he sido un extranjero para mi mismo.
A veces invento tu rostro desde mi soledad. No me alcanza con imaginarte, me gustaría verte, sentirte, pero la soledad logra una especie de embuste, te acerca, te inclina a mi deseo, te conmueve siendo cuerpo en mi cuerpo, risa en tu risa. Entonces puede ser que no estes tan enfermo de dolor como pretendes; puede que la invención se haga palabra, puede que la palabra remonte vuelo como una caricia, quien habla de depresión cuando resulta que te quiero, que en todos los pasillos habitas, me sangras, me hieres de tu verdad, de tu imagen, como llevo de golpe este exorcismo de la escritura para hacerte real, para mutar en vos todas mis mutaciones, mis relámpagos, mis ganas de vivir, de clausurar la renuncia de todas mis batallas interiores, de todos mis silencios con mis hermanos, mi ser hermano en un juego posible, mi andar desnudo por los techos, a veces llorando el llanto de la parturienta, porque todo es parir en el misterio, parir en el encuentro, parir en la razón que sangra la incomodidad, la fortaleza de imaginar una melodía hecha mujer, como te imagino, como te das siempre al futuro de la vivencia de sangrar la sangre viva de la alegría.

Sunday, January 07, 2018

la invención del insomnio, juntando los pedazos de comida, entregándose por completo a este sentimiento de paz y de hambre, sin resolver nuestras propias cuentas, nos balanceamos entre las palabras como un tren en la montaña. Un tren lejano que se pierde en el recuerdo, cuando vuelve la adolescencia con su manera de andar desfalleciendo en el amor, con las ganas imposibles de querer, una manera de surgir en el gran viaje, en estas distancias maravillosas que atesora el corazón, una mañana para permitírselo todo, una forma de evadirse en el misterio, de nunca parar por las estaciones de trenes, por los ventanales del mundo, siempre con las ganas de partir, un poco muriendo en las noches solitarias, en ese reflujo de la soledad y las mareas y las lunas, junto con la domesticación de lo salvaje en una habitación, muchos años mas tarde, cuando suena una trompeta y escribo, sobre las líneas de mis manos esta casa del ensueño, estos libros que leo una y otra vez, en el insomnio que me sorprende, en la angustia de mi cabeza inquieta que no duerme por todos esos misterios, esas luchas de viejo recuerdos y trenes, en esos otros sueños de viajes como trompetas, como cornisas de mi vida, llorando solo el llorar de mi intemperie siempre marítima.

Saturday, January 06, 2018

Era un amor que llevaba dentro la traición y yo, siempre esperando que ese amor me negara y se diera vuelta y mirara para otro lado, todas esas situaciones atravesadas en la mujer, en las ganas de escapar, de poner una bomba por dentro de mi boca para que explotara la familia, para subvertir toda verdad, sin amo, la revuelta sin demasiada conciencia de liberación, aguantando el estallido, el amor a la espoleta, el corazón abierto con una cuchilla, por toda la manutención, por todas las comodidades, la guerrillera, del lado de los escombros, haciendo saltar el patriarcado, haciendo saltar la mansedumbre en locura, el gesto de la rebelión, la mujer amurallada en el interés personal y mas alla una fuerza de revoltijo, un sentir libertario sobre mis propios restos, yo que me dejaba atravesar por la locura, de las grandes alturas, de perderme entre la gente, de enloquecer de soledad, ay como me duele el misterio de las calles, tanto que tengo para decir, de no poder gritar, de no poder llorar, de no poder mentir.

Friday, January 05, 2018

Yo estoy enfermo de haber perdido algunas majestades, siendo que mi seguridad siempre fue la posesión, confundida con amor, comprar como me enseñaron una mascara para interpretar el papel de moscardón. Se me fueron las ínfulas, se apagaron las luces y quede desnudo, envilecido en una Buenos aires que me tragaba vivo, me aniquile de ella, de su poder y su fortuna, me vi en el reino de los locos, pasando un hambre de amor, una desesperación por querer, una especie de ceguera donde solo había unos pobres billetes, en el ultimo rincón del deseo no podía comprarte, apenas sabia entenderte, con la comprensión de los lagartos, en mi clase social marginado, caído en el dolor de una soledad llena de espinas, tal vez eso también sea un camino de iniciación, no lo supe hasta que definitivamente en mi fue creciendo una amistad, una sintonía que me hizo ver de otra manera la noche, un dialogo profundo con mi propio desierto hasta mirar tus ojos, hasta sonreir con tu sonrisa, hasta descubrir que la belleza es tan delicada, tan frágil y que apenas hay una voz que te alcanza, mi voz recuperada, sin posesiones, sin acumulaciones, el tiempo rasga esa voz con los años para madurar mas alla de la fiebre, las razones para volver a amar.
Vuelvo a los lugares donde amanecio mi cuerpo, me dejo llevar por la caricia de la memoria, camino por veredas de países lejanos, me asomo a otras miradas, me dejo atravesar por otros cuerpos, me voy enredando en la locura de reencontrarte a pesar de todas las locuras, lo que me sana es que hayas vuelto a la vida, que la muerte como atajo no te haya vencido en algún lugar de mi recuerdo, te sigo pariendo, madre, en tu manera de llorar los nacimientos como si fueran bailes, donde nunca fui, por vos, donde nunca estuve, siempre tuyo ahora que te resucito, que te incorporo, que te llevo conmigo en este presente, como un artificio y en esa media luna de tu llamada a la risa.

Thursday, January 04, 2018

Entrelineas dibujo un cuadrado como mi llanto, como mi sombra, que va rodando por la espalda con todas las palabras. Dibujo el paisaje de tu mirada que es un rio o un deseo como una navaja, yo te pienso y me distraigo y se que del otro lado de tu propio camino hay un desnudo y un grito que se parece al sol, que tiene los pies en el surco de las ultimas verdades, si baila la palabra que se abre para llorar tu propia bienvenida, que me haces en tus playas el gesto del llanto, como una bandera o algo que no entiendes, porque es hora de naufragar, es hora de partir, en todas las ciudades, por todas las veredas, mis zapatos entre tus piernas, mi cuerpo de corazón timido, aletea sus voces estancadas, en los armarios, en los cajones, los zapatos entre tus piernas y un sueño de pajaros, de golondrinas y canarios, una estampida que voltea la tierra del lado del cuadrado de tu mirada por donde huye la vida, desesperadamente en busca de una ilusión o un dios que camine despacito en el puerto de tu esperanza.

Saturday, December 09, 2017

Es en la hora de mi llanto, de todo el descubrimiento de mi propia música interior, cuando te pienso entre todas mis madres, la luz del cielo que me abraza poderosamente, y no se fingir, solo me dejo ir corriente arriba, a través de la vivencia de la ciudad, de mi barrio, de toda la gente que con sus gestos me cuenta sus historias, sus raíces, sus marcas en los rostros abrumados que se inquietan, como la arquitectura que desborda de significado las líneas, los portales, las ventanas; de todo eso sabes aparecer, como una enmienda subversiva yo te imagino, te llevo en mi como un misterio, me dejo ser vos, siempre amiga, siempre compañera, te dejo vivir en mi como en un nuevo capitulo de la historia, una realidad imaginada que se inventa entre otras realidades, siempre detrás de la fantasia, siempre en la aventura del ensueño, todos los mundos que hay dentro de este mundo, todo este inquieto saber de la mordedura amorosa de los tiempos y de las enormes compañías, siempre el sol en tu costado, siempre tu presencia , la de todos los seres queridos, la piel en otras pieles, de otros deseos y cielos de ayer y de hoy, como algo que repara el duro dolor de la ansiedad de todas las soledades, los crudos inviernos, los amaneceres de la tristeza, cuando en tu rostro, cuando en tu llanto.

Sunday, December 03, 2017

soy maestro de mi dolor, cuando me doy por vencido, me dejo vencer y alla en las profundidades de mis desaciertos veo la casa desordenada, mi mama en el baile siempre vivo de mis propias distancias y sentir como que se sale de la fotografía y viene conmigo a ser un pedazo de la vida que vivo, en la música que me envuelve, en los estados anímicos dentro de los estados imaginarios, la siento salir de su penumbra, la siento latir en mi latido, como si ella fuera un pedazo de realidad viviente, quizás como otras presencias femeninas, como otras mujeres que transponen el circulo de los sueños, mientras se dilatan, mientras se cierran los cercos amorosos y yo escribo la música de todas estas fulguraciones, de todos estos abanicos y me dejo llevar en esta soledad por los horizontes de todos estos ensueños, de estas danzas que le ganan al recuerdo y a la muerte.

Friday, November 17, 2017

Andar agachado, buscando el agujero. Andar rastrero contra los grandes vientos, eso para precaverse , para atemperarse de todo lo siniestro que puede atravesar el interior, pero buscar en la zona del precipicio, saber que detrás de todos los grandes abismos hay una mano que escribe, una sangre que devora y pulsa las palabras, que continua con un llanto de belleza, de como se anda en las veredas , de como se aprende a sentir con la gente, con la música, en la calle, en los colectivos nos subimos a la tarde de los otros en nuestra hermosa tarde.

Thursday, November 09, 2017

Tengo una forma de anudar el sentido de mi grito, de disponerme bipolar , para mi y para otros, a veces para ausentarme o intentar una vez mas el movimiento en el cuerpo que sea danza de mis imaginarios, danza de mis ensueños, para explicarme mejor del lado en donde crecen en mi los cardos, con esas espinas que duelen en pleno misterio, mi condición , mi enfermedad, de la que resulta mi lucha por levantarme, todas mis caídas, mis resistencias y por fin el encuentro con el movimiento que surge de esa parte solar mia, atravesada de paisajes, de llanuras, de mares, de cañadones, todas esas piezas sueltas de mi persona , que yo armo y desarmo como intentando una forma que sea escritura, que sea alborada, principio de una gestación, de un nombre que se teje a la mañana de una respiración, de un corte, de una lactancia en el mundo nutricio de un pecho lunar, como fue tenerte y abrazarte, también como fue perderte y recobrarte.
Pero detrás de su niñez donde había quedado el pecho, la mama en la tierra donante, en los jazmines del duelo, un lugar para dejar crecer el temor de la historia, a que te la contaran y que no pudieras entenderla, por llamarla siempre, a pesar de que la sentias muerta, pero había una manera de insistir, de pedir perdón, de someterse y domesticarse porque a lo mejor bailaba mejor o se quedaba mirando el techo, hecho un nudo en su tentativa de rescatarse, de envolverse en los terrones de azúcar, en la cal de las paredes, también muriendo el en el baile despojado de toda la psiquiatría, de las ordenes para rehacerse, cuando el se encontraba en ella, maniatado en una cama, con una cuchara sopera y un amanecer para dar a parir porque el también se sentía pariendo y a ella la habían escondido, detrás de los tejados, mientras sonaban las campanas y la envolvían muerta con toallas y el tambien se aburria bailando, porque se paria a si mismo bailando y se dejaba llevar y a veces era como un caballo mañoso por toda la domesticación de toda la psiquiatría en mama, con los electrodos, encerrada en su celda, alla en el cine de sus películas adolescentes, por siempre la locura como un idioma para bailar con la locura, para hacerla volar por los aires, en las hamacas como el pibe que se atraviesa en su llanto de no querer hacer lo que le dicen, si total para que, total esta danza para maniatarme mas o para liberarme, no lo se, simplemente la dejo ser y alguna parte de mi que se aburre, que se subleva por desatarse, por rezongar nomas, hasta que pudiera ser un acuerdo con otra cosa, una emancipación, no lo se.

Saturday, November 04, 2017

La llevaba adentro como una muñeca con vida, como una bolsa de maíz, como un pedazo de tierra, la sentía moverse, la sentia bailar y por momentos estaba atravesada en su cuerpo como un paisaje de viejas montañas, asi la vivía mientras iba pariéndola en su mente, la llevaba naciendo bajo un árbol, gritaba de tanto grito, con las piernas bien abiertas, a horcajadas la recibia, la abrazaba desnuda de sus desnudos, como atada de una rama se dejaba llorar de tanto llanto, de tanto parirla en el gran paisaje del fuego, de tanto quererla en el estallido de esa mañana con sangre y con luna, con su caricia y sus besos, la sintió palpitar en su recuerdo, en su corazón de niebla, le desato el cordon con los dientes como una perra, se entrego con la mirada puesta en sus ojos y asi la lamio, la curo le entrego sus brazos para el nuevo dia.

Friday, November 03, 2017

Y yo dejo que se distraiga, que se enrede el gran firulete del vecindario, dejo que brille, que amase su pan, que corra detrás del rio, desnudo como vino llegando el loco, con su locura a cuestas, con su verde amarillo soñar encuentros y verduras, con sus piolas y sus violines, el loco, amamantando su fulguración, su bestia política y privada, en todos los hospitales, con sus inflorescencias, semidormido como quien lleva en si un gran señuelo que atrae, que engancha en la pesca matrimonial, la locura de todos los ríos, de los montes de Parana , de las esquivas mostraciones del dolor de alambradas, de corazones que duelen en su dolor como la bestias, de la escritura de los miembros, de estar acostado mirando el sol con la oscuridad adentro como si se tratara de una llanura, de un desierto que se come con una boca llena de alambres.
con palabras me doy permiso para estar bien, en ese campo que se abre desde los hospitales, desde todos los encierros, lo que me humillaba, lo que me reprimia para mejor buscarme, pero en una busqueda incesante desde las infancias desprotegidas sentir la erosion, el termino de la carrera, la sublevación para entenderme mejor, quizás volver a esos parajes solitarios, a esos desiertos de la mente donde todo pesa tanto, los arboles del parque del hospital, los propios encierros donde se busca que se acomode como puedan los liquidos internos del cerebro, la química de la cabeza en los paisajes renovados como canciones, como poemas o acertijos de cielos inmensos que vienen a limpiar por dentro del cráneo todas las manifestaciones de la tristeza en los galopes por dentro de la carcaza núbil de la despiojada cabeza, de la milenaria cabeza como panorama de la gente que pasa y que todos vamos naciendo y todos nos vamos pariendo mas alla del hospital, en las calles, en los refugios.

Thursday, November 02, 2017

Buenos aires me devuelve lo que siempre le pedi, un semblante originario, como mis pies desnudos y atravesados, como mi cuerpo que danza el movimiento de los oleajes, de las centellas, de las miradas como cielos, las eternas miradas que suben a los balcones, a las ventanas , a los dormitorios de sus escondidos, de sus refugiados postres del invierno, del sol que canta amaneceres nuevos en la mansedumbre y también en los despojos y en el vecindario de los dichos con macetas y geranios y jazmines y malvones, de acordeones a piano, de sabores a humedad,a filigrana de grandes toallones y verdulerías y mostradores y tanto andar a través, tanta vacacion de arado, de amado, de vieja escritura, de mandolina para esperar en todos los rincones los nuevos autobuses, el estilo de su contoneo, de su bamboleo por la ciudad que se abre de piernas, que se aluniza , que se pone polleras, que se pinta en todos tus corazones.

Monday, October 30, 2017

Como en la próxima orquesta, una noche secreta en el cuerpo de otras noches, la armonía de las tempestades en la sala de conciertos, donde vengo a atemperar en mis condiciones otros modelos para ser, para darse musicalmente en la sinfonía de una butaca como placenta, en los campanarios de las voces y las caídas, en las enmiendas de los contrabajos, de los violonchelos, para abrir los estambres perfumados del deseo estelar, universal; el cosmos madre, sinfonía domestica, gitana, de enredos como murallas, música de la locura, de los grandes estallidos sonoros, de los volúmenes melódicos, como grandes ecos, estorbos, clausuras en el meollo profundo de las cavidades cavernosas, no cierres los ojos, no abras la boca, deja los timbales, los xilofones en lo sexuado de la mañana, sin intenciones, toda la opera de la mujer atada con alambres, de los puntos en las letras, en los estandartes, en toda la fruta de los cascabeles, en las manos atadas por la espalda, detrás de los odios en cuarentena, de los zapatos sucios, laburando la tierra en la sala de los conciertos, las filarmónicas, los tejidos de la mirada detrás del silencio, que se come un miembro y tose su suciedad desnuda, por ser bipolar.

Sunday, October 29, 2017

me vacio, me voy a la distancia desenredando aventuras; me encuentro con mi hermano, me disfrazo, juego a ser uno de mis tantos quijotes, también me amurallo, me desvisto, echo a andar todos los fantasmas hasta florecer en mi, hasta nacer de un brote imaginario. Y vuelvo a ser quien soy en la aventura me lleno de mis propias voces, me espero del otro lado de la muerte para ser otra vez vida, con zanjones, con averias pero también donde me inundo de extrañezas y alegrías, dejo a los cielos mas profundos ser mas inmensos, de donde viene Elena a buscarme de uno de sus tantos cielos, para parirme, para darme una espalda, una canción de cuna , unas manos, tal vez además de sus locuras, sus atravesamientos, sus mediumnidades espirituales, sus caricias de campo y horizonte, donde las ovejas, la ternura de las paginas revisitadas, los pastizales, el color morado de la tierra ensangrentada, de los susurros cerca de la cuna, de todos los naceres espirituosos, como comidos desde el pan, como después de las batallas, los incendios, las comisarias de la locura que duerme, de las celdas apretadas en los anales del ano que se va comiendo con su cascara dentro de las galletas, perfumadas por los agujeros, por la tinta indeleble del rostro quemado, de las infloresencias de tango y gomina donde se presenta la traición, la que mas duele desde su llanto, desde su travesia como cielos huracanados, como manos desatadas en los ayunos de la tristeza para que el tiempo se demore, para el perfume de las religiones, donde los ancianos , también bipolares, escupen en otras mejillas.

Saturday, October 28, 2017

sombras en la cama

tenia que caer un dia de estos, sin poder levantarme, para merecerme mas la enfermedad que tengo, para volver a inquietarme sobre los pasos perdidos, como mordido por los perros del dolor o vapuleado sobre mis propias ruinas, sin ganas pero al fin un paso y otro paso y otro, despacito para recuperarme con esa envoltura que me da la tarde al salir, al despejarme, al volver a sentir la dicha de vivir y recuperar las fuerzas y volver a ser en la redención del sol, en la luminosa corazonada me levanto, me caigo, me levanto y estoy viviendo los avatares de una bipolaridad que me da sentido, que me dobla, me debilita y también me fortalece en la posibilidad de mi escritura; todo mi cuerpo a veces se deshace, soy consumido por mi propio ensueño, a veces me siento la bestia que desfallece, pero si escribo, entonces subo a la montaña y veo todo desde las alturas y mis sombras se aclaran y todo mi deseo de vivir se recompone. ES una lucha incesante contra las vientos mas violentos, todos los quijotes en esos vientos, todos los palacios y los molinos llenos de ensueños, en la manera de urdir la trama, de cabalgar a través de los dedos que dan a los cielos, como sexos femeninos, como fulgores de una ciudad que me hace una vez mas nacer.

Tuesday, October 24, 2017

Estamos en el nivel de la ternura, siempre rehaciéndonos, a veces nos descubrimos solos y nos acompañamos a nosotros mismos, a veces nos abrazamos a la ternura de construirnos y nos enredamos con otros y descubrimos la palabra comunidad, sea en el camino de caminar. Nuestra respuesta al mundo no es obedecer sino pensar, y que nuestro pensamiento sea nuestro manzano, nuestra vida reflejando lo que queremos decir, actuar, invocar. Toda mañana para ser en los demás, lo que nos hace mas jóvenes, la reciprocidad, la semejanza, la curiosidad, nuestro ejercicio de ser padres de nosotros mismos, nuestra forma de no claudicar ante el sufrimiento, cuando el sufrimiento nos hace esclavos de nosotros mismos, acaso caer y levantarse siempre para mirar el sol, la victoria de poder amar, el poder revivir todo lo que la historia ha sembrado en nosotros, la historia que no se detiene en la mirada de los hijos, en el acontecimiento de una primavera que estalla adentro nuestro, como la vida que nos devuelve a veces todo lo que le dimos, todo lo que apostamos.

Monday, October 23, 2017

Me hice y me deshice muchas veces, también los otros me hicieron con sus sombras, con sus voces, también me deformaron, me mutilaron, me hicieron chiquito, cuando me elegi secreto, reprimido, tan volátil como una hoja, pero tan lleno de melancolía, me elegi contra todos y a pesar de todos, me mude, me fui escribiendo de a poco con una letra loca, con una palabra torcida, como una rama, también hundi mis raíces en la tierra y busque el amor y camine por el desierto y me fui solo, muy lejos hasta perderme a mi mismo y escribi cartas de sed y de hambre y fui atravesado por mis propias raíces, por mis propias preguntas y también fui liberado y celebre la vida con alegría y también abrace y vole muy alto con mis sueños y fui tan alto a recuperar a mis padres, fui tan alto a hacerlos renacer, revivir, asi mis hermanos y otros amigos en el gran puente de la vida me acompañaron a veces, me acompaño mi hermana y me dio una lección que no olvido y hombro a hombro, en el árbol del conocimiento voy colgando todas mis historias pasadas y pego los dibujos y las fotos de todos los corazones que sentí dormidos, todos los corazones que pude despertar de mi propio ahogo, gracias a quienes me están dando la vida ahora por toda lavida que les di, mis padres.

Saturday, October 21, 2017

Tentativa

Y como una manera de enfrentarme al bipolar que soy me entrego a todas las corrientes, a todas las voces, las tan diferentes por abismadas, las fosforescentes voces de los excluidos, las voces rebeldes de todas las rebeldías, las que nacen y mueren mientras florecen y gritan su total investidura de palabras como mares, como universos, digo las voces que son estampida detrás de los silencios, las voces bipolares de los estambres, de los petalos heridos como corazones que hierven en la medula, en la corteza del refugio de la razón, en los miembros del delirio, todas las voces inquietas, revolucionarias, las maravillosas voces y las teñidas voces que sangran, que murmuran los cielos, los cuerpos a veces destrozados por el llanto, de voces desnudas que desequilibran, que aguantan sus cuerpos atornillados, sus cuerpos malheridos, alambrados, voces que son tinieblas y desiertos en la noche profunda de tu boca, la boca de la creación que espera otras bocas y espaldas en los perfiles, en los diseños de otras realidades como manicomios, como paredones, como obstáculos para el gran orangután que somos de la realidad de nuestros propios abismos.
marejadas azules de tristeza. Pueblos lejanos que se abisman de si mismos como grandes huellas dejadas, como un viejo manzano desnudo, la tristeza, la vieja ceniza del adiós, de la pena que madruga, de los cielos atormentados, de las cabezas canas. A todo eso le quiero cantar, a los hombres que sufren por ser invisibles, por no tener palabra, porque son como un nido vacio o una madriguera; porque son como un animal herido, como un pájaro, como una lechiguana. Vengo a rasgar el cielo con mis manos, dibujando rayos, enormes llanuras, galopes, ventanales y fuegos que no se cansan de fueguear, fuegos que se derraman como un grito, fuegos que estallan como la sangre, tronadores fuegos de la melancolía, de la sed, de los sueños de la gran esperanza, de las grandes luchas por levantarse, por ni siquiera poder derramarse sobre los portales del silencio, sobre los recuerdos de otros amaneceres, de otras playas y cosechas de grandes vientos patagónicos y tu mirada y tu andar siempre acompañándome por donde vaya desde los grandes horizontes también tu sonrisa de árbol caído, tu sonrisa de abanico, como una mano, como un anillo.

Thursday, October 19, 2017

Como un potrillo que viene a nacer en el medio de la noche, deshaciéndose en lunas, en cielos estelares, en sangre, con su cuerpo neblinoso en la sala de partos, yo el potro que vengo de mis primeros pasos sobre el embarazo, la mama de las manos de tierra, de tierra arada, pariendo en la centuria de su parto, sobre mil bendiciones dejando su llanto, su fuerza; yo potrillo saliendo de la mama humana, del sol verde , de los tallos de mi grito al nacer en la constelación familiar de los hermanos como racimos, de mi padre, de mis abuelos, de todos mis primos, tal vez como un paquete que se lleva a todas partes, de las riendas de la familia, de los primos, de todas las madrugadas en que voy naciendo de un gemido, de una caricia, de un abrazo de leche tibia, como viene a nacer mi mirada, como nacen mis brazos en la honda cavidad del deseo, en la intemperie de la noche, entre médicos, en la sala de partos, donde me voy pariendo de mis propios gritos, de mi inundación por el llanto en su hombro, mama, en todas partes con carta de ciudadanía para alimentar, cuidar en la planta monumental y llena de frutos, de vidas, en la constelación familiar de todos los padres, de todos los hijos potros, de todos los terneros y terneras en sus sueños de grandes vejigas musicales, en la tibieza del idioma, en la tibieza del llanto, amanece naciendo flores y adornos en los floreros, amanece crisantemo, amanece entre las piernas del delirio, todo por un sueño o por el perfume de tus manos en otras manos, desde siempre.

Friday, October 13, 2017

Escribir cartas, como mapas o reseñas de sueños construidos, resurgiendo como ella del otro lado de la muerte, entre las cenizas; digo que escribir a veces para aparentar, para simular, para concertar la posibilidad del encuentro, de la cita, con la temperatura de nuestros cuerpos, en los recuerdos de otras habitaciones, de otras bibliotecas y ventanas. Todo eso se respira, a veces aturde como un milagro, como el milagro del tiempo, como los maestros o compañeros tan queridos o las amigas que quise, las que se perdieron en los trazos de la historia, algunas que murieron para siempre en la hora de poder atravesarte y resurgirte, con todo el encanto de los grandes paisajes, mujeres al alba, mujeres de barro y de tiza, mama de los océanos mas profundos y vitales, del gran trofeo por despertar, la resurrección como metáfora, estar en mi, mujeres, estar para siempre en mi, madre, hija, compañera.
Voy a subir al cielo con un triciclo rojo, como tuve de niño o con una bicicleta voy a subir para mirarte, para estar a tu lado Elena, en esa película en la que sos protagonista, donde reis, donde bailas y estas como en otro plano sobreviviéndote en las playas , como yo te hago eterna, asi como me voy desenredando de todos mis dilemas, mi mente te proyecta en una gran pantalla, en una gran dulzura, con mis hermanos, mi mente te diseña como la gran actriz de una novela, donde tanto cuesta entendernos, saber lo que nos pasa, porque enloquecemos. Y en medio de esa furia dolorosa no descanso de ver a mi padre llorando por el y por todos, por esta manera de elegirse y también de equivocarse, toda la miseria de nuestros dolores, todo el sufrimiento que pesa como una gran acrobacia en una depresión profunda, por papà y mamà, en los inviernos, buscándolos en todos partes, necesitándolos para poder crecer, rescatandolos al fin por el imaginario de los triciclos y los cielos y la amplia psiquiatría profunda y los escritos en los manuscritos del mundo, de las ilusiones, de todas las pantallas cuando me escribis, cuando soy escrito por tus manos, en esas playas, en esos mares Elena, en la mas amplia psiquiatría de todos mis deseos.

Thursday, October 12, 2017

El eterno paisaje de la comunidad, donde nos entreveramos o nos atravesamos en busca de nuestros rincones, de algún alimento, de alguna conexión con nuestra naturaleza interior, dada a la buenaventura de un centavo milagroso, de una materialidad selvática, como los pechos de una madre que nos reconoce, que nos enmienda o nos cura cuando nos sentimos a merced del bruto silencio que lastima, que orada la tierra que a veces sembramos, la tierra de invierno que recogemos abismados por los vientos y los ciclones y los inmensos huracanes del llanto, por todos esos hospicios donde nos fuimos perdiendo a nosotros mismos, donde intentaron rescatarnos y no pudieron, por todos nuestros inmensos bloqueos, paredes, muros, escudos, corazas de nudos interiores como cerraduras que no abren, como niños que agonizan dentro de inmensos inodoros tapados de mierda, asi a veces los trata la vida con todas sus leyendas, sus cuentos, sus mitos y una vez mas al salir de los corazones hambrientos, con total puntualidad, las manos llenas de barro y ceniza, en la fecha del cumpleaños donde los cuarteles, los uniformes, las armas de la literatura, los inmensos cielos argentinos que estallan de sonrosadas nubes campestres donde vuelve a nacer caballo, donde se hace potro, se galopa a si mismo en las regiones del vientre de mama, en la región de su sonrisa, los potros adolescentes, con sus mañas, en el ombligo de la mañana de una cama para parirse, para desatarse antes del diluvio, antes del funeral, por el llanto adolescente de unas manos tapiadas en la entera psiquiatría del adiós, de la tentativa por estar con ellos, en la misma mesa tal vez como estallando de gratitud, de hermosura, por tanta belleza y felicidad reconquistada.

Friday, October 06, 2017

Yo se que mi horizonte será siempre la salud, el trabajo en la salud no debe morir, no hay política que me distraiga de todas mis intenciones de vivir plenamente, como todo el mundo quisiera, con las ganas que cada uno le pone a este partido de la vida contra la enfermedad, mi realidad a veces esta en otra parte, en la esfera bipolar de las vivencias mas dolorosas o mas sublimes, mi horizonte es crear y escribir un mundo posible, una vida posible para que pueda dejar atrás los eternos pasillos de un hospital, para que pueda reconocerme en otras miradas, en un abrazo, en una sonrisa. Tal vez debamos aprender de todo este sentir y también de todo el sufrimiento pasado, que fue como enterrar la semilla en el dolor de todos los duelos, de todos los que no están; ese dolor deja una enseñanza y hay que escuchar donde mas duele, sacarse los zapatos, desnudarse, aprender a quebrarse para ser junco en la tormenta, aprender a doblarnos ante los grandes vientos, ser la voz que nos espera del otro lado, no olvidar que el corazón te recupera, que se vacia para volver a hincharse; que la alegría es posible y bienvenida, siempre fluir y aprender a querer, vivir la experiencia de amar otra vez, porque el sol nunca falla.

Elena

Creo que tener una nueva oportunidad para realizarse como niño interiormente, jugar y no dejar de jugar la baraja mas creativa para empujar hacia adelante nuestro destino, en esas calles de barrio parque, en esos mundos de Palermo, de Almagro, como no volver a los patios, al colorido de los claveles, al perfume de las enredaderas de noche; y los gatos y los murmullos silenciosos de los espiritus que me protegieron, de todas las intenciones que me ampararon, de todo el cuidado y las caricias en la mañana y el no poder enterrar el recuerdo de la madre que uno quiso y apenas tuvo como un soplo, pero que ese soplo de ternura es el que me escribe desde ella, como si yo la habitara, la tengo en mi interior ahora que vuelvo a nacer, ahora que ella me escribe desde sus manos, desde su mirada y me hace ser, me quiere bien para volver a los mundos fugitivos, los mundos que se rozan a si mismos desde las vivencias precoces, desde las eternas orquestas del devenir futuro, del desafio de crecer en los contornos de su identidad en la mia; no solo la lucha por la vida sino el triunfo de la vida, Elena.
Fundar el territorio, la gran raíz de la conciencia , a veces subvertida, y eso no te lo entienden, después que hayas encontrado el malestar, lo indigesto, y que te cueste tanto superar las diferencias y acercarte a pesar de los antagonismos, mas aca de nuestros intereses políticos nos debatimos por esclarecernos, nos columpiamos, a veces nos caemos y nos volvemos a levantar, pero soñamos, como sueña el panadero y vamos de nuestros sueños como quien camina contra todas las miserias capturando la belleza que va quedando, la pobreza que va como una estampida desatándose en nuestras vidas, mientras escribo la fiebre, mientras me avergüenzo, a veces decaigo, mientras horneo mis verdades y hago tostadas con mis poemas y con mi miseria voy tejiendo nuevos mundos, y voy sacando de la pena, una cebolla, como miguel y entro en la resonancia de mis calles, de mi contemplación para intentar salvarme de lo insalvable, el desvario de la rosa profunda, el eterno desnudo de mis murallas, donde encontrar mis palabras, mis huesos, todo lo que intento hacer para sobrevivir, una lucha que no tiene sentido y que me devuelve a la razón de ser del utero materno, de mi estar solo ante esta fulguración del desierto, para fundar el territorio del vacio, como alguna vez funde, en una especie de magia estelar, de recorrido infinito por mis propias ilusiones.

Wednesday, October 04, 2017

todo lo que tiene que ver con la comunicación me hace crecer; de unas raíces silenciadas nace la palabra y mi amor por la palabra, encajada en el cuerpo, en la sangre de los libros que lei, en los muros derribados por la fuerza del idioma, donde hay un patio y una palmera y mucha agua que se desborda de mi seno materno, la palabra.
levante muros en mi para defenderme de todos los encierros, de mis propias rarezas, de mis fantasias, de todo el amor un tanto explosivo que sentía. Levante muros en mi interior por todo lo que hicieron de mi; por como me fui enredando desde mis amores y mis ideas políticas, todas mis conciencias de lo insalobre que significa padecer otras ideas, fui un pedazo de misterio que nacio en la razón y fue como abortado en la locura bipolar, algo asi como el extasis de volar y embarazarse de si mismo y nacer o sea parirse pos las calles, por los zaguanes ir echando sangre de parir en los trenes, en las universidades y que nadie se de cuenta de lo que te pasa y que termines callandolo todo, empujando hacia arriba en cualquier psiquiátrico, sin poder ordenar tus ideas comenzarías a morirte de a poco en vida, entrarías en el ataúd a dormir , si tienes suerte , todas tus hazañas, ya que se olvidan de tu muerte y te has convertido en un despojo y ahora, en este nuevo tiempo presente lo recuerdas y vuelves a soñar, porque los tiempos de parirse a si mismo recomienzan una y otra vez para llorar de vida, de aliento, de felicidad, una nueva mañana.

Friday, September 29, 2017

Voy a deshojar la escritura, quiero hacer un libro con los pedazos que sobreviven a mi historia; por ejemplo bañar los caballos, verlos revolcarse, escribir esos cuerpos, esa tierra, ese sol. Y escribir en una tentativa un poco miserable la razón de mi vida irracional, la gente que me acompaña en el dia a dia, mis sueños detrás de los bastidores un mañana pleno en la plenitud de las pequeñas cosas, cuando los recuerdos recuperados por la psiquiatría, por los grupos en el semblante de las horas calle arriba, señores de mis heridas, lotería de mi fracaso, tango de mi coraje, que mania deliciosa puede traicionarme en un mundo lleno de traidores como sentir la angustia del espanto, los molinos de viento, las figuras, los grilletes en el sueño del gran automóvil, ahora que los espejos retrovisores, ahora que me acompañan todas las canciones, en todos los tugurios, en esta calesita de barrio, en este paquete de lujo del nacimiento precoz de una mañana con detergente, contaminada por la policía, por lo sucio de sus calzoncillos, por toda la mancha que habla de mi en la pared, por los años cumplidos de un cuerpo que se relame, que se explora y se debate con todos los silencios, con todas las madrugadas.

Tuesday, September 26, 2017

En esa mesa se reunia el cura con el ladron, con el militar, con el banquero y yo apenas tenia lugar para ver en lo que discutían, todos abrazados al dinero, claro que los campos no eran paisaje, eran dolor de fusilamientos y en la mesa todos hablaban de los campos, de las monedas que se conseguían, de toda la leche y la verdura, pero yo no hablaba, yo me escondia , yo me reprimia porque miraba los bordes de los pinceles y en el olor de la trementina y en los girasoles la miraba a elena, del otro lado de los cortinados, porque se hablaba de mucha mierda que yo callaba, se hablaba sin hablar de todos los pesos pesados de los cadáveres exquisitos, de la piedra de toque de las ganancias, de las acciones, se hablaba del capital y yo me hundia en los girasoles, porque no un mundo gratuito, como el mundo de los pajaros, porque señor cura, el cristo de los gitanos, la sombra de mi hermana, la pianola, digo yo, porque obedecer, eso, porque tengo que obedecer.

Sunday, September 24, 2017

Nuevos escenarios de mi vida, en otros ámbitos que no se, pero estas siempre del otro lado del alambre tejido, estamos todos en un enorme gallinero mundial, somos parte del juego, nos abrimos paso entre ceniza y niebla y a veces recordamos los viejos tiempos y nos anudamos a el, nos retorcemos como en un quejido debajo de grandes cielos y nos hacemos muy chiquitos también con el fin de reencontrarnos, muchas veces de sublevarnos. Siempre empezamos por actuar la función en la mitad del acto, cuando se produce el entrevero en nuestros corazones, cuando se apagan nuestros sentimientos, entramos todos juntos al lugar elegido y nos pavoneamos en la escritura, nos damos a conocer como si fueramos ratas. En esa gran constelación en la que vivimos todos hay pan para todos y también felicidad, que a veces se rompe, se desgasta, se afirma colosalmente en un mundo elegido por todos, lleno de sol y de grandes nubes borrascosas, como enormes montañas detrás de los rascacielos de una ciudad que dibujamos entre todos, de calles que todos caminamos al unisono como en una gran melodía o como en una gran enfermedad.
Abrirse a la nocion de panorama, de espectáculo, de paisaje de ideas, los contenidos del misterio, de la fulguración placentera del nacer otra vez a la vida, ya que se trata de nacer una y mil veces y también de morir, como si no hubiera tierra, apenas llanto para la metamorfosis que se adueña de nosotros y de nuestra realidad, sin dejar de sucumbir a todas las estrategias del lenguaje y de la infancia, habria que buscar en las alturas de las montañas para verse desnudo, rodeado de animales, como preparándose para la travesia bíblica, también para perdonar, también para entender mejor cual fue nuestro papel, cercado a veces por nuestro rigor y costumbre, el imperativo de una ideología que hace fuerza por expresarse y mata y luego tortura y luego se disfraza de santo, se viste de decente y secuestra y siempre cria a sus niños y siempre los adormece, detrás de la oscuridad que presiento, de la muerte de las ideologías o de su revelación, las extremas ideologías que son como la sangre caída de los pajaros de la poesía, de arrancar miserias y luchas, de embestir con el cuerpo las cicatrices, los vientos perfumados de la muerte en la derrota de las cárceles, de los crímenes, de la soledad de los pensamientos que atraviesan la locura del despojo.

Saturday, September 23, 2017

Sobre el paisaje del dolor tal vez comprenderas todo el misterio, toda la sabiduría oculta. Hace falta ser un poco el maestro de uno mismo y al mismo tiempo, encontrar quien te reciba, quien te de un lugar en su corazón para que puedas despertar. Eso te pido, para que cuando desemboques en tu propio silencio sepas asumir de la mutilación de tu cuerpo, alguna danza posible, algo que te sirva para merecer el propio trabajo, la vela que arde solitaria de noche, y espera ya fuera de toda decadencia, un momento para brillar y dejar que otros brillen, para que el brillo sea mayor. Y asi te dare un instante en que tus manos, aferradas a otras manos sepan escribir la red viviente que te guía encima de las tormentas bipolares hacia otros mundos, en el esfuerzo de sacudir las hojas y de transmitir una alegría plena, con el desplegarse de las campanas, con la plenitud de un sol que hace nacer los brotes en la tierra, de la semilla del nacimiento, acaso el tuyo o el mio, pero un nacimiento que abre nuevas puertas y nuevos reinos, en una manera de sentir los sabores y los aromas de todo este presente que anida en las grandes orquestas, en los sentimientos mios de ver el paisaje, de vivir adentro del paisaje, también como un espacio de felicidad al sentir de la cigarra, de la mujer, del amigo y de toda la psiquiatría.

Tuesday, September 19, 2017

Todo lo que espero de mis manos es que me dibujen el cuerpo con palabras. Que sepan deletrear el horizonte de mi pensamiento, sin niebla, concretando acaso un abrazo especial con quien me lee. Necesito volcar mi temperamento en este huerto lleno de berenjenas y frutillas, cercado por otros huertos soñados, con ese olor especial de la tierra mojada, que si no lo sientes, la escuchas a ella tocando el citar desde muy lejos, y vos haciendo el amor debajo de los puentes, refugiado de guerra por autopistas, por campamentos y selvas y toda clase de animales y de opio; algo que te diran que es una aventura, pero la mejor aventura es la de tus dedos en el teclado dándole forma desnuda al cuerpo de diamante, al cuerpo solar que atraviesa como un secreto la madera, la tempestad del invierno como si fuera un amor que se desgaja, que se atraviesa, que se ensaya y se pincha y a veces se martillea como los amores inútiles, algunos sexuados, otros inverosímiles que pertenecen al reino de la travesura, cuando el niño aprende a mirar con ojos de niño mas alla de las ventanas, en las cosechas, en los tiempos de venir a cantar sin canto la palabra contra el muro, contra la guerra, por todo el tabacal, toda la arena del sembradío, el paisaje del niño que se desnuda en el paisaje y ve llover detrás de su llanto la mirada que nace en Elena, la propia mirada del acantilado, de su pena en la travesura que insiste con encender la gran fogata, con incendiar el gran mundo para atravesarlo de deseo.
Este libro gratuito que se acomoda según mi propia manera de pensarme y exigirme, yo que trato de armar las piezas sueltas de un juego que comienza con mi padre, con su muerte, su legado. En ese escondrijo que soy, como me veo terminando mi vida, disfrutando de momentos que son mismidad pero también pensando en proyectos que no se ajustan, que no me enseñan a dormir, yo tratando de permanecer firme, de poder realizarme, de encontrar el mundo de mis lectores, de poder vivir de esto como quisiera mi hermano, como no comprende, como soy capaz de no poder comprender mi soledad como escritor sin mercado, sin certamen, con las venas en sangre por hacerme acompañar, por la compañía de los otros, por todo el pedazo de tiempo que paso con los demás, mi vicisitud bipolar, que apenas se corrige, mi debilidad y al mismo tiempo mi fuerza de ir soñando como quijote, en contar una historia subvertida de mamà, que teme lo temerario, de ir por los pasillos de la casa de su hijo, de los tantos caminos abiertos en su cuerpo, de las tantas mansiones abandonadas de su tristeza, los recorridos de la música, los estallidos, las nervaduras; las cosas que hace con los pinceles, con su desnudo como si fuera una flor que florece en mi con el olor de las castañas quemadas en parís, en los inviernos de su llanto, de mi protesta, en todos los mundos que se queman, en todas las guerras que se incendian, por todos los caminos multiplicados, todas las servidumbres para el corazón que se abre y se deleita en los cielos profundos, en los avatares del dolor, de la tibieza de los números, de la razón de existir en las palabras, como si se domesticara de niño, como si cavara una fosa profunda para derramar sus lagrimas, en ese espacio secreto de su infancia, cuando duerme y se emociona y se arrebata y de pronto grita, porque esta solo entre sus muertos, en sus cementerios, hablando de bóvedas, de lapidas, de mortajas, de blanca nieves, de todos los cuentos infantiles, de toda esa muerte en los floreros, esa muerte suave y liviana, como es la muerte de los cielos tempranos, mientras te hablo, mientras te espero y soy un poco como vos, mientras te pienso.

Tuesday, September 12, 2017

Y esa especie de encantamiento que es la ciudad, que es la escritura de tus calles, tus luces y tus sombras; todos tus aullidos, tus lamentos y tus silencios nocturnos. Yo ya no siento mas la miseria, siento que la vida arde, que el llanto es como la mordedura de un nacimiento; que en alguna parte me estoy sembrando de mi propio niño, en la nervadura ideal de un sueño, de todos los sueños como emboscadas de la realidad; el sueño que se mira a si mismo en el pleno sentimiento de un amor originario, como en el barrio de Palermo, en las plazas y en los bares, a media sombra esta vez, acaso tras los pasos que da la gente en mis pasos, todos los aplausos de la platea, esos ensueños libertarios, esas maneras bipolares de sentir en la pintura, en la música y en los libros algo que danza en su propio misterio y devenir, un invento precioso, una ciudad de maravilla como los cuentos de niños, como las fantasias y el mundo en los pasillos, en su juventud, en su voz de madre, en sus manos mágicas, todo resonaría como un poema, algunos lo leerían al pasar, otros se quedarían en la puerta, otros dejarìan una flor o una moneda, pero siempre inventariamos la novedad del primer rostro, la primera escritura en la arena , en las calesitas, en las sortijas bipolares.
Al escribir me desenredo y me vuelvo a enredar de mi propio cuerpo desnudo, me visto con los mejores paisajes, me voy pariendo de mis propios padres a mis locuras de tiempos hermosos, de galopadas en el sol atravesado, de llanuras y palabras en la casa de campo, donde los rascacielos para mirar la vida, los ríos profundos de interminable hojarasca, en mi sala de partos donde me nombran sobre el llanto de una cocina que humea, de una soledad que va creando su propio despertar ,a veces a escondidas en los altillos, con los primos, con las tias, todo lo que fue mi infancia, lo que pude respirar de ella en los ahogos, en las casas vecinas, en las calles, siempre soñando el sueño de los ladrones, de la caceria sin final, de las bibliotecas y los libros y toda la aventura de leer, toda la tentativa de escribirse y no desmoronarse, a veces la imposibilidad de la palabra, los bloqueos para escribir la yegua, la maravillosa yegua del campo, la cicatriz de las cosas que quedaron muy lejos y que se ven a través de una ventana, cuando fue un mundo sin recuerdos, de no poder ubicarse en tu mirada, de no saber preguntar.

Sunday, September 10, 2017

Detrás del reino, la parábola de la traición y de allí, como remontar, como volver a construir los pedazos rotos, algunos que no quieren volver a soldarse; dar la cara para recibir una ofensa, una hostilidad lejana y entonces, la insula dolorosa, las manos del perdón amputadas, crucificado por la eterna condena de la locura, de la que no se habla, de la que se siente vergüenza, la imperdonable locura que te hiere por dentro, tus propios actos que se vuelven en tu contra, una lectura del devenir en otros manicomios, lo que puedes hacer por mi a pesar de todo, lo que me hace sentir miserable, arrepentido, también juzgado por el humor absurdo del dolor, si ya todo fuera una mentira, pero lo incomprensible de tus actos que son como rayos, desiertos profundos en la primavera que se brota en tu cabeza, en la sangre de tus propios impulsos donde cae ese altar que habias colocado en lo alto, tu propio hogar ahora vencido, ahora arruinado en los brazos de mama, cuando en tus brazos se muere también la cordura del rostro bipolar.

Saturday, September 09, 2017

La imaginación vuela mas alla de la realidad, donde te veo parir, te veo morir y llevarme en andas y sonreir en la punta de la mesa donde esta toda la familia reunida. Donde hay imaginación hay un escudo y una poderosa flecha y un castillo y un fuego encendido, porque donde faltas, yo te tengo presente, donde no estas yo te invento. Por todas esas noches estrelladas, noches como preguntas inmensas, de un niño que mas grande, conocería la locura de inventarse a si mismo y verte en el mismo camino con el cielo despejado, con las manos como agua, con la mirada de la dulzura de una diosa, mamà, donde te registro aun en mi interior, tan bipolar como yo, en los enredos del subvertir distancias y familias, en la composición de nuevos paisajes como melancolías, como tristezas que te tengo en mi mas alla de tuyas, apretadas tristezas y a veces como licores, de sabores, de profundas alegrías que levantan aromos y danzas, que te miro, que siempre te miro en tus recortes, en tus angulos, en tus fotografías que son mi manera de abordarte, mi manera de seguir adelante, yo que te resucite, yo que te tengo viva en mi interior, con tu voz de terciopelo, en tu pecho desnudo, como te desnudas para abrirte de la muerte en una ceremonia de sol y mar, para amarte, siempre.
De la mente nacen los cuervos Los que aprendemos a crecer entre ráfagas de viento vivimos atados a las camas del hospital psiquiátrico donde una voz murmura la cuenta diaria de la pastilla de halopidol. Apiñados entre la niebla y el frío esperamos en largas filas el consuelo gratuito del tabaco para perdernos en las galerias grises, las interminables escaleras que conducen al abismo infinito. Somos muchos los llamados a padecer las huellas del mundo dividido. Engrosamos las filas de una multitud silenciada por estadisticas y espejos. En largas habitaciones el hombre olvida sus pesadillas a costa de sueños de espanto, letanías dolorosas y complejas peregrinaciones por la ciudad sitiada. La inmensa mole de ventanas enrejadas lleva la conciencia propia del tedio en una arquitectura mental llamada : hospital Borda. Los límites de sus puertas y sus guardianes son los límites del mundo. Aquí, el imperio de la dolorosa muerte. Allí , la libertad que nos arrancan. Formamos parte de la vergüenza y el dolor de cada familia, somos diferentes, singulares, nos refugiamos entre las mantas con el deseo de ser tan sólo oscuridad. Es el sueño el gran liberador de nuestro sufrimiento, la paz que nos anuncia una libertad que no tenemos. Mañana nuestros rostros serán la galería de un mundo que no quiere saber quiénes somos. Por eso nuestro trastorno es una intuición de la vana indiferencia humana. En cada casa, cada calle, cada pueblo , somos el cuerpo caído en el final de la oscura ruta; cuerpo perdido, juzgado y sepultado en un otoño innombrable y prohibido. A estas horas donde yo he perdido la mirada, queda la habitación del manicomio como un recuerdo laberíntico de señales y reflejos que no pueden ser escuchados o interpretados. Este padre de familia, corredor de mundos por viejas autopistas, choca con la primera ciudad que ve sola y cae en ella y muere en ella, sobre todo porque la intuye fantásmagorica. Solo ve un sol que cae y anuncia su llegada al mundo en un parking de shoping y esta perdido sin una sombra que le señale el camino de su rostro. En esos interminables espejos busca con alma exquisita el desliz favorito de una ocurrencia salvadora para llenarse de mundos, paisajes de la mente solitaria junto al puente del hombre donde siempre descansa su necesidad de palabra. Miro mas allá del sol una ciudad de prisioneros , hombres sedientos de libertad y reconocimiento que son y serán los esclavos de siempre mirando ciegamente los techos. La sociedad celebra al márgen de estas paredes todas las trivialidades que el loco murmura para si como una paradoja. Es que él jamás fue convidado a la fiesta, siempre se sintió dueño de un sueño de palabras que no llegaban a tiempo, muriendo en los bautizmos, en todas las cruces familiares, surgiendo de las batallas, peleando su metro cuadrado, mientras el siglo apura, la gente se emborracha, se llega siempre tarde a todas partes y es la última apuesta, voy entre vencedores y vencidos a la última prisión esposado. Las cadenas negras son mi grito desde donde me apago como una estrella. Así caminé contra el frío y el hielo. Así viví las últimas vacaciones de mi innoble desocupación. Ahora soy la parte de silencio que le falta a una palabra para ser palabra. Y no he olvidado la locura. Santiago Linari

Tuesday, September 05, 2017

Y a veces no se donde poner mi tiempo, donde puedo ampararme sobre la tarde que respira soles profundos o vientos que degradan el caminar por la vereda de Buenos aires, por la ciudadela llena de música y de gente encorvada en sus apariencias, en su videncias dolorosas, melancólicas, por momentos felices. Pero siempre hay que pensar en la dulce compañía, en la madre sola, en el hijo que llora todas las primaveras. Hay que empezar por todo lo tachado, por la mirada del cielo, para atravesar los mares con nuevas naves, a pesar de los números, de los quebrantos, de las sociedades anónimas y de los gritos de todas las profundas acechanzas, siempre es tiempo de seguir respirando, de sacar la parte viva de tanto desastre y la nueva orientación por ese anonimato callejero, por ese hospital donde crecen y mueren las enfermedades, se desviven de ilusiones los enfermos, convidan a nuevas estrategias de rinoceronte, en el zoo de la vida donde el cazador caza a su caceria, siempre verde la magia del abanico en el dolor de los únicos ausentes, los malvivientes de lo mal vivido en las manos de dios, en la tentativa incesante de curarse, de mojar con agua sus heridas en el ciclo que abre el porvenir como una flor o como un huevo que se rompe o como la frase que aturde por el sol que calienta sobre los hombros, sobre el lunar atravesado en la nariz profunda de su desnudo, de su cuerpo doloroso, de su ambicion de tanto dinero que va perdiendo entre todas sus ambiciones se va quedando solo, hecho de simple mugre de ceniza, como porfìa de algo batido entre las olas, mientras llora y se cuece como un fideo.

Monday, September 04, 2017

Siempre que tuviera en sus raíces las palabras, alentaría su identidad, sacando agua de un pozo, siempre alentaría su identidad bailando en un hospital cercano. Seria como moverse y a veces confundirse y replegarse; seria un poco como cuando cocina, sentir su cuerpo encumbrado en el tiempo, en la danza de la sopa, de la ternura del pollo, su cuerpo como un ingrediente mas que trastabilla en ocasiones por el columpio mágico de la conciencia, en la danza del caballero, en la danza amiga y compañera de toda la salud de los enfermos, donde se inclina la tarde junto a tu espalda, junto a tus manos, como que me llama poderosamente la atención esa curvatura de la espalda en otras espaldas, esa reminiscencia de la mirada mas profunda, esa invención de las manos aunando voluntades, siempre con todos, recorriendo el circulo de lo que se bailara después en otras danzas, porque donde hay danza no hay locura, el cuerpo esta como ceñido a su movimiento espectral, a su deseo de ensamblarse, de la mirada en los otros, de los brazos extendidos como poemas que se escriben al pasar, con el sentimiento del fuego, del pájaro que por un momento puede ser si mismo como pájaro hombre, como lagarto o como perro, un regalo de la vida, una celebración, un homenaje a todos lo que intentan crecer mas alla de sus heridas, con sus dolores a cuestas, a veces murmurando los propios episodios, las grandes caídas del corazón, donde llora la niebla su melancolía y desespera pero también canta y se asombra, se levanta gracias a todos los que ponen el hombro por el, a todos los que hacen fuerza por levantarlo y el lo siente y el se mueve y el reconoce la huella de la vida, la pasión de renacer.

Saturday, September 02, 2017

Sucedió un dia, que no podía hablar, y tenia dos hijas y las abrazaba y ahora escucho la música de ese abrazo y a veces me siento callando, por no haberme merecido yo niño, acaso por todas esas desprolijidades de ser un poco papa y un poco enfermo, atravesando rutas con ellas, también atravesando edades, como si fueran pedazos de juguetes rotos que armamos y desarmamos; pedazos de sueños comunes que se cumplieron, de amores rotos que se fueron como un silbido o como en una pantalla de cine los amorosos enamorados de siempre, los grandes inviernos musicales donde la aventura es el frio de los besos que quedaron congelados, el abrazo a mis hijas es como el abrazo a una gran montaña, es como una casa con un fuego encendido, es como todos los abrazos, único en el paisaje de los grandes océanos , de las batallas por la salud, cuando la mente lucha por desasirse de sus propias tormentas; es un abrazo como un puerto, como un barco, un abrazo necesario para abrir las mañanas, la lucha de los escarabajos en la arena, el tiempo del devenir hombre, padre e hijo para siempre.
Hay muchas historias atravesadas en los rincones del muro, donde a veces las palabras resignadas se sublevan porque el mundo familiar deja huellas de otros mundos que quedaron aplazados. Por eso yo juego con palabras en el puro instante y me dejo llevar por el latido de una rosa, de noche, en ese país de los columpios, me dejo atravesar por el deseo de una mujer que me duele, como si quedara ensartado en mi propia locura de merecerla o no merecerla, todas las manos para sonreírle de la mejor manera ahora que escribo mi condición bipolar, que trato de detener mi condición oscilante, de no dividirme, de no representar al caballero de las moscas. En fin, ese mundo de playas interminables, de paisajes difusos; ese mundo que me contiene en la red de Indra, en el corazón viviente de su lazo sistémico, por las esperadas mansedumbres, por los reflejos rebeldes, por toda esa paz que celebre en mi interior y que me supe ganar detrás de los cortinados de mi dolor, en aquellos encierros sufridos, en el tedio de las huellas del horizonte, de la eterna madrugada, de la penumbra en que me tuvieron arrojado.

Tuesday, August 29, 2017

Y me aleje de mi mismo para echar mis pedazos en un rincón, y que se lo comieran los lobos, todos esos pedazos de enfermedad, toda esa vida al garete, flotando a la deriva de un poema, de un paisaje que se abre a los cuatro vientos de la locura y que se siente como una emancipación, como una fiesta y de pronto soñar en medio de los libros, perderse en una novela, por amor quizás a esa mujer que te hace sentir mas joven y que sobrevuela tu camino, a la espera de tu desamparo, de tu ser vulnerado, como si hubieras despertado en el medio de un gran mamarracho, hablando de la maternidad, de todos los padres del mundo, del pecho fecundo y continente, como es el pecho del mundo, de las ciudades, de los pueblos en la madre que sangra, en su futuro, por todas las frias sombras de los ataúdes, por la ultima blancura que se deshace en la mortaja, en tu risa que rescato, en tu andar como andan los hermanos solos en los pechos malditos, los que no pueden nombrarse, los eternos pechos de la muerte que habitan lengua arriba, en la mudez, donde los planetas se circuncidan también eternos en la noche que ella llega para morir con su vestido, para nacer con su vestido, para dejar una tierra sabia, una firma, una señal en la memoria viva que la restituye, que la trae de vuelta, que la deja para siempre viva entre nosotros por un amor quedo con los brazos amputados, como la familia amputada, por todos esos desesperos neutros, esa agonía de morir desde siempre con ella, de no conformarse con otras cosas domesticas si faltaba su mirada, si faltaba todo.
Alguna vez estuve en el vientre, junto al sol, y ahora respiro y soy. Me acuerdo al nacer todos mis nacimientos en la calle, en el fulgor de tus brazos como ciudades, como ventanas o sonrisas. Yo me dejaba pasar, yo iba adelante, me gustaba ir con todos, moverme en el tiempo de la ciudad, en el corazón de los colectivos, me gustaba ser parte de un gran sueño, de un embarazo con los cinco hermanos de las manos, de este trastorno que imagino, de esta marea bipolar como una gran marea de los tiempos, de los huracanes de la memoria, siempre de tu mano con los cinco hermanos, mezclado en el nacimiento de los abuelos, que no tuvieron, que apenas esperaron la muerte fugitiva de los caracoles en tu sangre de madreperla, donde yo me escondo, siendo niño, con mis cinco hermanos, en la cuerda floja, confundido, siempre callado en tu grito desesperado, en tus manos abiertas donde el canguro, donde la panza, donde sancho panza, donde el quijote y mi mujer y mi soledad en la sangre sangrando en bicicleta, pariendo sangre de mis cinco hermanos en la locura de mi sangre, de toda mi muerte vapuleada, centrifugada, olvidada a palazos, de lo que no se puede decir, de lo que hay que callar desde siempre, por los tios, por los primos, por los cinco hermanos.

Monday, August 28, 2017

Yo tengo miedo del firulete de la locura, que me llevara por las alambradas, hacia destinos oscuros. Me voy a defender con la música, con los libros, con la pintura y si pudiera dibujar un pensamiento claro, luminoso, un tesoro de mi mente renacida, para encontrar mil veces a mis padres, para buscar en ellos el refugio, la cuna, la sortija que me haga salir de toda esta melancolía, esta soledad de mi cuerpo anudado en la tierra, en el vientre, en el ombligo como una manzana, como un dios que busca en los resquicios su futuro, la marca de su llanto en sus manos, la avaricia del tiempo que lo deja solo en un campo de concentración. Y buscaría nacer en el agua, en su sonrisa, entre sus piernas, buscaría la suerte de Juancho, las manos que me dieron y no se olvidan y las tardes que caen en el cementerio y todo el mármol de las bóvedas y los pasamanos en los ataúdes, yo cantaría la muerte para volver a caminar mi nacimiento, las bodas inconclusas, los anillos, las ultimas palabras que se llevo la arena, yo iria con ellos medio ciego medio mudo, pero volveria a nacer para escribirlo en la hondura del barrio, en el saberse contenido por su risa, por el mundo de los hermanos, de las mucamas, de los perros.
De todos mis recortes, asi como bailo y camino por las calles, en mis pensamientos que alzan vuelo logrando climas, territorios, serpentinas como poemas del cuerpo desnudo, como un viento que trae el nacer para cubrirse de madres, de tierras, en la mirada del sol, por todas las costaneras que dejan abierto en paranà el mundo de los peces, de los sueños impecables en otras camas, con otras mujeres, siempre seria el espacio de un porvenir como un beso, como un abrazo y seria también la manera de encontrarte, también de buscarte en esas salas perdidas donde te vi llorar, preparándote para el electroshock y después quedarías como temblando de miedo yo te imaginaria asi, sin que tuvieras a quien, llorándote como te lloro en otra sala del tiempo, pero habría mujeres y serian un poco como vos y estarían todas colgadas de la misma locura y todas querrìan ser un poco tu llanto, perdida entre los peces, por una costanera con un cochecito y por todos los mundos posibles donde el dolor, todo tu dolor y el nuestro, que nunca pudo ser dicho.
Me sentía un huevo frito cuando me dieron el diagnostico, pensé soy mucho mas que este pedazo de ser soy además mi gusto por la lectura, mis caminar las calles, soy huérfano y tengo adentro mio los padres que no tuve, llevo en ellos mis sueños, mi manera de volcarme en el presente hacia todo mi sentir, todo mi emocionar con los arboles y la gente, todo mi ser desnudo en las canteras, mi ser de grito en las penumbras, en los manicomios; soy un pedazo bipolar mezclado con los ingredientes de un libro, de una biblioteca, de un pensamiento. Y a veces sangro por el lado loco de mi propia medicina, que es pasar entre los demás como siendo uno mas, quizás un pájaro que sabe cantar o un gato, no lo se, pero el tiempo a veces me juega una mala jugada, me dejo embestir por el destino , el tiempo me lleva aguas arriba en un mundo donde hay toda clase de dolores, toda clase de aventuras, de viajes imaginarios en tu barrio que es como un planeta, acaso una mágica esperanza de verse sucumbir en una cama en un planeta bipolar donde cabe el dolor y cabe también mucha alegría para reverdecerse por completo como la espuma verde de las olas, como tu madre verde en las avenidas del parto, pariendo siempre margaritas eternas invenciones y llantos y quizás un eterno contoneo del cuerpo en la marea de los hospitales.

Wednesday, July 26, 2017

La manada resiste vida arriba acariciando el sol de la ciudad. La manada aguanta sus duros golpes, se inerva, danza su martirio, su crucifixión, dándole al guante de las únicas cosas que valen la pena, en el asiento trasero del auto o en la bicicleta, sigue su ruta en la espalda, en los ovarios del mundo, en el territorio colosal de una ficción como la piel, donde el sueño abre canaletas oxidadas, estambres de viento. Ir corriendo detrás del sentido para todo lo que ocurre en la forma, en la manera de anunciar un territorio, en la voz del plexo hacia el sol, hacia las grandes aguas marinas o los portales con sus pasillos y sus malvones. La película donde se muestra como nace su delirio adolescente, en las miradas y en los pliegues de las alfombras y los cortinados, en el llanto, en la luz de los paredones, en las cercas, en los relámpagos del miedo, saber hacerse y poder decirse en una tentativa de actuación, en la insolita canallada del destino, donde ve atravesarse sus voces, sus intenciones, sus sueños.

Saturday, September 12, 2015

Suerte que estabas pronta, tan chocha y dormida en el huerto. Apenas alcanzaban las zanahorias y los rastrillos, la ilusión de una cosecha de palabras donde el sol calentaba los silencios. A veces me cansaba de esperarte, no sabía que decirte e inventaba algo por las dudas. Entonces salía de caza por las noches y te dejaba sola, durmiendo. Sabía de la dulce compañía del fuego, nuestra hija soñaba con praderas, con girasoles y alamedas. Yo apenas te nombraba y me escondía, como con una sortija, me replegaba en el sexo. La tierra estaba caliente de cacería, de sangre de liebres que se comerían como chupin los burgueses, en alguna aldea de Alemania. La vida de guacho me hacía gaucho, estaba pronto a enfermar de soledad por un fuego que no lograba encender. No me animaba a mirarte a los ojos, tenías demasiado viento adentro, como si estuvieras encerrada en una caja de golosinas, te tenía miedo. Por eso me inclinaba a la perra, me dejaba ir por las mañanas en una especie de ensueño y dejaba palpitar mis deseos junto a la lámpara y dejaba que el libro dijera lo suyo, sin poder imaginar, con la mirada a cielo abierto, donde reposa el hornero, donde termina la alambrada, nuestra relación era un cerco con un animal muerto en el centro, teníamos la pasión de las banderas y los países pero dejábamos detrás de los cortinados nuestros anhelos, casi como una sospecha, como una persecución éramos rehenes el uno del otro y a eso le llamábamos amor. El campo nos ligaba a la eternidad, con sus aguadas como acuarelas, con sus juncales, sus amarillos intensos donde no pasa nada mas que amarillo y un celeste de los cielos y un pensar como vacas o caballos, un pensar perdido de paisano mirando el infinito, preguntando al horizonte “¿dónde dejaste la palabra?”.
He practicado la desolación. Caminé por el mundo, extraviado. Buenos aires cambia de rostro según los acontecimientos; es una ciudad que se muestra esquiva, ruidosa, de alma gris y largos inviernos cuando cabe la traición y el desamparo, cuando en sus muros reina la soledad como una agonía, como el invento de un mecanismo para morir, un veneno que gotea. Corrí por viejas autopistas y paradores, por la ruta de los palacios, por los campos nevados y las aldeas y ahora que no estas, solo encuentro una forma de nombrarte entre plazas y arboledas o trenes que atraviesan la noche de tu mirada con el misterio de tu cuerpo, voy de ciudad en ciudad y me llevo lo que sos en la música distante, en tus manos de arena, mientras caigo en el humo de un saxofón, jugando a las cartas con los gitanos, adivinando el tarot de tu llegada a la estación, con el cuerpo lleno de heridas y silencios, justo cuando tocan la música de tu grito en alguna distancia de los caminos de tierra en el campo, del pueblo de Silvia, del gremio de los panaderos en tu pan recién cocinado. A veces me justifico a mi mismo como si fuera una mancha en la pared, me dejo llevar por la soledad y siempre recalo en una habitación pequeña en un departamento de Avignon, llevando mis valijas y mi tristeza. Recuerdo que Utrillo pintaba esos momentos. Yo he soñado con buhardillas y he vivido en ellas, con la precariedad de un inmigrante, con las pocas palabras de una ensalada de palabras, sin poder escribir, sin relacionar la mirada de Anita y mi propia mirada, cuando la encontraba en la calle y la perdía de noche y volvía a encontrarla, años mas tarde en una huella del recuerdo, en la memoria de un encuentro en mi propia memoria, apenas un roce, una sonrisa, unas pocas intenciones, un poco deseo como para ir aguantando, tan lejos el ejercito y las armas, tan lejos las barracas, la vida de soldado, el desayuno caliente y el pan de cada día y atravesar Alemania en una noche, perder el sentido del lenguaje sumergido en otros idiomas, vivir en el límite del vacío, con la mirada siempre puesta en el más allá, una especie de infinito en el lugar del deseo, sin llegar a compartir nunca nada, la eterna nada de nadie en un destello de lluvias y de luces, en hoteles mal pagos Llevar el propio cuerpo como quien lleva un cadáver y la rosa extranjera, el mundo tan ajeno, la mujer como un cortinado o una lámpara que reposa sobre la mesa de luz, abrazando el encuentro a veces, perdiéndome en otros brazos, en un silencio lleno de mutilaciones, de heridas profundas como el tiempo, como la vieja calesita del consuelo, sin sentir más nada, solo empujando el viejo carro de las palabras, arrastrando las palabras como piedras que se arrastran, como viejas hendiduras que duelen en el plexo, un recorrido por el deseo de ser alguien al borde del camino como en las novelas de Kerouac creer que toda la sabiduría consiste en ser autosuficiente, llevar al extremo la supervivencia, vivir apenas como se puede con la inquietud de no poder ya mas.

Thursday, September 10, 2015

De los cuentos infantiles, de las lecciones perezosas, de los sueños que nunca se terminan, color de la niebla y el acero, escudo en el medio del temblor, espada que se derrite al fuego, en el trabajo de la zafra, donde hay mil preguntas de miseria, sobre la espalda de la mujer que junta caña y se entrevera, las manos callosas del desierto, los ojos como arena, la mirada de ceniza en el vasto cielo de los colores azulados; limpios colores de ámbar, secreto gris pardo de los nubarrones, verdes como albúmina, como gotas acartonadas o restos de fideos con salsa de tomate; para la parrilla de los negros carbones que chispean como ojos en la retina de tu encorvado cuerpo, en todos los falsos horizontes que saben a penuria y a llanto por la glosa que miente su infortunio, entre mis palabras que apenas pueden dibujar el circulo de la pobreza, ahora que el tiempo va sacudiendo la dentadura de los aires de cenicienta y mil zapallos, como carrozas, para domesticarse junto a la escoba, blancanieves encerrada en la cocina con la ilusión de un baile, juntando los restos de comida, con la ilusión de un príncipe, un viento favorable para dejar de dormir eternamente en la tristeza, un traje de princesa y un zapato, las ganas de estar del otro lado del mundo tomando sol, en el agujero donde hierve la bragueta del rey por millones, por corazones perdidos en la noche junto al camino del vino, cuando el mundo es pura sombra de heridas de infancia y viejas cartas familiares, que se leen en los rincones del llanto con el recuerdo de otros paisajes, de otras montañas y cuevas dibujadas y mareas asesinas, con naufragios inexplicables, con el terror del tiempo que atraviesa galopando la memoria de una pampa con alcauciles, con dedos de paja, con murmullos de cigarras y grandes arboledas y tazas de café y mucha espuma y migas de pan en el mantel cuando comen los abuelos y los nietos y ya no hay pájaros, solo mujeres encinta, esperando la navidad, en esas cartas de papel amarillo; cartas que saben a yerba mate y que despejan la acidez estomacal de la pena en una nueva situación de luna llena.
Este puente que arrima las distancias, esta mirada que atraviesa los silencios con voces de molinos, en las manos del mundo, de las comisuras de los labios, y el deseo de un cielo inmenso, de los cuerpos atravesados por la tormenta, del amor hecho agua y harina y pan. De la música y el relámpago por todas las cabalgatas de la infancia, por una casa sin nombre en el medio de la pampa, por el olor del barniz, por el barco a vela que agita las aguas de la memoria, porque sé quién sos cuando ya no estas, en el doblez de la ausencia, tu presencia junto al camino, junto al pueblo, por toda la sed de tu signo libertario, por lo que me toco aprender a tu lado, por las escaleras de tu nombre, por el misterio de tu risa, por los pasos en la niebla tocando paraísos e infiernos, trocándome en huella, en escritura de arena, en palabras de corazón, palabras festivas y de duelo, tiempo de la música de la sangre, sombra del amanecer, futura raíz de tu plegaria como un limonero que estalla en limones, como una vasija de cerámica donde reposa el vino o el licor de todas tus heridas, lo que se anuncia con la llegada del tren de otros mundos, atravesando idiomas y paisajes, ciudades y aldeas con un sin número de pasos en las sombras donde estuve esperándote y no llegaste, donde te hiciste invisible en mi anhelo por abrazarte a través de los países, de las autopistas, de los campos de lavanda y los Alpes y el Mediterráneo, en qué sueño de trigales y girasoles apareciste, mientras te nombro con el nombre de todos los espejos, con las mañanas nubladas de Buenos aires, te nombro en mis calles desarraigadas y solas, en mis calles habitadas te nombro, en mis calles tristes y en mis calles alegres, en mis escaleras al sol, en mi canción de invierno por el país de nunca acabar, por el país doméstico y familiar, por el país que todo me lo da y todo me lo arrebata , por un país que no entiendo y que sin embargo cuelga de un cielo brillante y luminoso, como puede ser luminoso el mundo o como puede ser de oscuro y sin amor. Vuelan pájaros llenos de misterio y de melodías. Hay uvas en el desierto para alimentar a las sombras que agonizan. Hay esclavos que luchan por nacer. Hay marionetas y animales silvestres y hay muñecos que saben a muerte. Lo mucho que saben los gatos porque se saben en el precipicio de tu dolor, lo mucho que saben de tu dolor por esos nombres desordenados que llevan las cosas, en tu propio nombre desordenado. Lo que deja al sesgo la luz, como una aparición donde cuelga tu sonrisa de una hamaca, con una canasta llena de pan, tu sonrisa.

Wednesday, September 02, 2015

Mi hermano. Sobre la llave oscura el estandarte de la tarde a la hora de la siesta. Sueña con el analista, con el sol de medianoche, sueña que pela la pelea de patatas al viento, como cachiporra o gallo que avista su vista en los ovarios. Sueña su corola de espejos, de semen como nubes atiborradas de pelo, para lo infinito de las montañas con sabor a borravino, de los secretos anónimos silenciados, parís de todas las sombras en el césped, huevo pasado por agua de la rosa amarilla como la espátula o el espantapájaros esdrújulo para variar de gramática, los muertos en el dia del cumpleaños, los rosedales en bicicleta, rondando la ronda de la vida por eternas autopistas de nunca acabar, mi hermano se ata la cabeza al mundo en un parador hace ravioles se ata a la memoria de su duelo, de su mujer embarazada, de su único hijo en primavera, con la panza de mil esperas, con un ombligo desesperado como una garganta dispersa, como un embrión que duda al darle por nacimiento una naranja, un limonero de pechos de luna para la dentición precoz de todos los silencios, mi hermano arrebatado al fuego de la protesta, en la clásica ternura del delirio, metido en la botella de la locura por un camino de palacios y de ríos, por un viaje de nunca acabar, la bicicleta colgada del recuerdo de papá, la montura, la yegua, la noche , la pradera y un canto apretado en los silencios, en las galerías invisibles de los nombres, de la memoria incesante de los tiempos recobrados, del otro en el que se mira y se recuerda por un puñado de sal todas las playas, todos los mares, las manos de la marea viviente como la espina de una rosa o el clavel de la historia en tu rostro, mujer de nieve, presencia inmortal de la imagen de los heliotropos en tu imagen, la música que recorre tu recuerdo, todos los amaneceres juntos en la alegría de tu mirada, en este momento donde las palabras, llenas de girasol, embarazadas de un hijo que habla, se truecan en mundo, en vivencia de espuma marina, de todas tus presencias fugitivas, laborando por un sol, por un concierto de luciérnagas, por una infancia de pinceles y olor a trementina.

Monday, August 31, 2015

Por la dulce compañía de los angeles. Por las noches suntuosas. Por el camino que atraviesa el parque de los sueños. Por tu nombre. Por la réplica de tu mirada, siempre alcanzando la mañana florecida del lenguaje, siempre batallando con la lluvia y el arco iris, por un renacimiento que lleva el código de la sangre y la leche del pecho del delirio, como canto nocturno junto al fuego pariendo la piedra del ojo, el cóndor atravesado por la piedra de su embarazo, cuando siente una murmuración que viene del útero, cuando viene a nacer justo detrás de las sombras, como algo ridículo, como una pestaña mojada en palabras para ser mamá de tantos tiempos, con los zapatos de hule gastados por la temperatura, de la piedra que grita mientras sale de su cuerpo como un orangután vencido, la boca llena de rabia , morir sin darse cuenta y estar a merced de los médicos con las piernas abiertas en la ceremonia de las sábanas y los algodones como quien quiere llorar y no puede, atravesado su cuerpo por el deseo de la palabra, sangrando por decir algo, una ocurrencia de tijeras y gasas y camisones, con los pies frios espera que llegue la noche calma en el jardín del fondo donde el doctor sacude a la rosa, al niño recién nacido como un pan, de la cabeza mojada en aceite, con el olor del estiércol de las cabras, un perfume que viene de los corrales y los rincones de los techos de chapa, de los ranchos de adobe, de todas las manos como soles. Sentir la membrana pegajosa del delirio y no poder y quedar a mitad de camino, en eso de ver la parte del desierto mientras da a luz y regresa al temblor de su locura, en el sitio de los relojes donde resuenan los muñecos, la caída en el desasosiego, puja el fruto de sus costillas, se devanea en estertores profundos, como barcos encallados, también los silencios de asombro, dentro de la crisis como una pantalla que abre al corazón y muerde al hijo y lo amamanta para la pena de leche de los escombros de la palabra , para invadir el fuego de la serpentina de sus ojos, mirando el libro, apagando la vela con una caricia profunda como un lamento y se va muriendo.

Saturday, August 29, 2015

Mi casa esta llena de luz y crecen en mi refugio plantas exóticas, verdes de melancolía. Pero el recuerdo me acerca a la ventana, cierro las puertas que dan al tejido de las calles, cierro todas las válvulas de escape y abro el amor como un paraguas o una vaca lechera para hacer sentir la temperatura del cuerpo, tan musical como la quena que suena en esta montaña de la memoria de su beso en el aire florecido, de la memoria de su mirada perfecta, de su deseo marítimo encallado como un buque en el puerto de su nombre. Cuando la evoco ya no soy yo el que escribe sino ella, jugando a los dados de las palabras, a veces con tristeza, pintando las paredes del living, derramando con los dedos la pintura del pasado en esa cama desplegada donde nacen las sombras y todas las mareas, con sus anillos circulares y sus preguntas y su sonrisa que siempre trae aires nuevos. Yo se que ella está de mi lado, lavando la ropa de los secretos, reviviendo el dolor de las campanas en todo lo que hierve junto a la campiña española o su delantal blanco, un poco como si fuera doctora otro poco como si fuera maestra, acaso en un temblor que siento como propio, mi vida se amplía, en mi eje siento que estoy de verdad batiéndome con todas las literaturas por eso de haber andado tanto tiempo jugando a las escondidas, con otros chicos del silencio, en otras aventuras de la tristeza y el colmo de los paredones y los palomares. Fiel al pensamiento no quiero soltar la idea de pensarte, de imaginarte, de actuarte tal como te veo en todos los horizontes del gesto y la palabra.